/Se fue el aventurero.

Miguel de la Quadra Salcedo - AventureroSe nos ha ido el último aventurero de la vieja escuela. Miguel de la Quadra Salcedo es de esos aventureros a la antigua, con ese halo de aventura y de casi super-héroe.

Periodísta.

Para mí, Miguel junto con Felix Rodríguez de la Fuente son dos de mis iconos de mi infancia.

Miguel, era ese tipo de persona que donde veía la noticia, fuera el país que fuera, los peligros, que hubiera allí se presentaba y decía “eh, aquí hay una historia que contar, aunque me juegue la vida para contarla”.

Periodista de guerra allí donde hubiera una, recuerdo verlo en las noticias en la televisión Thomson esa de 256 colores de casa mis abuelos, con la camisa marrón, el pelo sucio de días, barba… vamos que no era como el que estaba sentado en el plató con corbata inmaculada.

Aventurero.

Un día de zapping entre las dos únicas cadenas que teníamos lo volvía a ver en un programa de unos todo terreno amarillos un tal Camel Trophy.

Dios como me gustaba, ver a esos tíos recorrer una parte del mundo con unos 4×4 pasando por casi no era posible y si era imposible, también.

Y allí estaba él, el presentador aventurero, de barro y sudor hasta las cejas y encima no competía, era nuestro periodista, nuestro aventurero particular para todos los que estábamos boca abierta delante de aquel mostrenco de televisor.

Maestro.

miguel de la cuadra salcedo

Y llegó Aventura ‘92, que levante la mano quien no hubiera querido ir ¿nadie verdad?

Qué envidia, de la sana claro está, ver a esos chavales recorrer el mundo acompañados por una persona que lo sabía casi todo sobre él.

Cuánta información en una persona y qué manera de contar las cosas. Creo que fue en la del año pasado, ahora se llama Ruta Qetzal, cuando ves al en ese momento abuelito, de garrota y mostacho, hablarle a esos chavales que lo miraban con los ojos abiertos de par en par como si vieran al mismísimo Percy H. Fawcett.

Se nos fue lo que para algunos es nuestro último aventurero, seguro que por ahí aún queda alguno, tengo esa esperanza, pero Miguel y Félix eran los míos, uno se nos fue demasiado pronto y el otro… también.

Adiós señor del mostacho, gracias por enseñarnos.